martes, 24 de diciembre de 2013

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Vuelta y vuelta doy sin parar, más que bailando estoy viviendo, y siempre regreso al mismo lugar, con nombres distintos, con caras distintas o con vidas distintas, pero lo único que tengo claro es que siempre vuelvo al mismo lugar, vuelvo a escribir, ya sea bajo la privacidad que da una hoja de papel y un lápiz o bajo la mirada de extraños a quienes jamas conoceré pero que por momentos sentí mas cercanos que mi propia piel.

Sea como sea, regreso al único lugar en donde mi voz y mi puño se unen en un susurro y recuerdan como se llora y se ríe mientras juego ese juego en el que lo real se hace pasar por ficción y la ficción se hace mas presente y creíble que la realidad.

Por momentos quise escribir una crónica personal, una biografía no solicitada, pero recordé que si bien la mayoría de mis escritos son meramente reales, me encantaría tomar un poco de la ficción para hacer ciertos cuentos un poco mas digeribles, un poco mas pasajeros, y convertir esta historia, no en la historia de lo que fue sino de lo que pudo haber sido o de lo que probablemente será, tampoco voy a retocar a los personajes demasiado y convertirlos en una novela de ciencia ficción, pero es la única forma de contar esta historia, ya qué aunque parte de mi historia tendrá que dejar de ser mía para poder darle un final ya que he recorrido muy poco y mi propio final es un misterio para mi.

Odiaría escribirla como un cuento, porque prefiero tratar de mostrar esas capsulas que son vitales para entender ese microcosmos que es mi persona, historias aisladas, de cosas cotidianas y no tan cotidianas, que espero que en la distancia del tiempo tengan un hilo conector.

Y este es el comienzo de una historia, cuyo desarrollo y desenlace todavía esta por definir y su escritora se encuentra en el mismo estado.


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